¿Se debe pagar depósito para recurrir una diligencia de ordenación?
¿Se debe pagar depósito para recurrir una diligencia de ordenación?
I. LA PRÁCTICA.
En la práctica diaria en los Juzgados, en cuanto a las diligencias de ordenación se
refiere, encontramos diferente
aplicación de la disposición adicional décimo quinta de la Ley orgánica del
Poder Judicial (LOPJ) que regula el depósito para recurrir, que
resulta obligadamente necesario y cuyo impago tiene como consecuencia la
inadmisión del recurso.
Por algunos Letrados
de la Administración de Justicia, se
requiere el pago del depósito cuando este no se ha constituido, mientras que
por otros no se exige tal pago.
Es evidente que sea cual sea la postura que se
mantenga deberá la parte, cumplir
con lo dispuesto por el Letrado de la Administración de Justicia, so pena de
ver inadmitido su recurso en caso contrario, si bien tal y como
dispone el precepto del que tratamos, previamente se otorgará al recurrente el
plazo de dos días para subsanar la falta del mismo.
Lógicamente la decisión de inadmisión del recurso, que
tendrá lugar conforme al artículo 452,2 de la Ley de Enjuiciamiento Civil (LEC)
mediante decreto, podrá ser a su vez recurrible en revisión, previo pago, en
este caso sin discusión alguna, del depósito correspondiente .
II. POSTURA
A FAVOR DEL PAGO DEL DEPÓSITO.
La introducción de la obligación del depósito para
recurrir, tuvo lugar mediante la Ley Orgánica 1/2009, de 3 de noviembre, por la
que se modificaba la Ley Orgánica 6/1985, de 1 de julio, del Poder Judicial.
Posteriormente se reforma toda la legislación mediante
la Ley 13/2009, de reforma de la legislación procesal para la implantación de
la nueva Oficina judicial.
Esta última reforma conlleva un cambio sustancial de la dirección del proceso,
que conforme a la reforma orgánica del 2003 (Ley Orgánica 19/2003 de 23 de
diciembre) pasa a ser competencia
íntegramente del Letrado de la Administración de Justicia, tal y como
indica el artículo 456 de dicha ley orgánica al atribuir, salvo en aquellas competencias
que determinen las leyes procesales estar reservadas a jueces y magistrados.
Con ello la diligencia de
ordenación trasciende del mero trámite limitado a dar a los autos el curso
ordenado por la Ley a la dirección del proceso, pues como se ha indicado
el juez, solo interviene en el mismo en algunas limitadas cuestiones que el
legislador ha querido dejar bajo su competencia por entender que existe una
afectación directa a algún derecho fundamental más allá del que corresponde a
la tutela judicial efectiva, además de lógicamente por la vía del recurso de
revisión en los supuestos previstos en la ley.
Consecuentemente con dicho cambio procesal la ley del
2009 introduce en el artículo 451 de la LEC el recurso contra las diligencias
de ordenación y decretos del Letrado de la Administración de Justicia.
Esta modificación de la LEC
entró en vigor a los seis meses de su publicación el 4 de noviembre de 2009, es
decir el 5 de mayo de 2010, mientras que la regulación relativa al depósito ya
había entrado en vigor el 5 de noviembre del 2009, por lo que dado, que en el
momento de promulgación de dicha norma el Letrado de la Administración de
Justicia carecía de la competencia para resolver estos recursos, resultaba
lógico que la misma no hiciera referencia a sus recursos, en ese momento
inexistentes.
Por tanto y teniendo en cuenta la finalidad de la reforma por la
que se introduce el deposito,
"disuadir a quienes recurran
sin fundamento jurídico alguno, para que no prolonguen indebidamente el tiempo
de resolución del proceso en perjuicio del derecho a la tutela judicial
efectiva de las otras partes personadas en el proceso",
debiendo interpretarse la norma conforme a dicha finalidad y a la nueva
configuración de la dirección del proceso, se concluye que es preciso el depósito para recurrir las diligencias
de ordenación.
A ello hay que sumar que la única exclusión
expresamente efectuada por la norma, se refiere al recurso de reposición que la
ley exija con carácter previo al recurso de queja.
Si además tenemos en cuenta que, el Letrado de la Administración de Justicia,
como ha dicho el propio Tribunal Supremo (sentencia 17/14 de 28 de enero de
2014 de la Sala Segunda), es miembro integrante del tribunal, la
tesis mantenida se refuerza por el propio carácter de sus funciones.
III.
POSTURA EN CONTRA DEL PAGO DEL DEPÓSITO.
Se basan en la propia literalidad del precepto, al disponer
este en su apartado cuarto que "Así mismo, para la interposición de
recursos contra resoluciones dictadas por el Juez o Tribunal que no pongan fin
al proceso ni impidan su continuación en cualquier instancia será precisa la
consignación como depósito de 25 euros. El mismo importe deberá consignar
quien recurra en revisión las resoluciones dictadas por el Letrado de la
Administración de Justicia".
Se hace referencia solo a las resoluciones del
Juez o Tribunal y respecto al Letrado de la Administración de
Justicia, solo se hace referencia al recurso de revisión.
Si el legislador hubiera querido establecer el depósito
para las diligencias de ordenación, así lo hubiera efectuado en modificaciones
legislativas posteriores al 2010.
IV. CONCLUSIÓN
A la vista de la diferente postura aplicada en unos y
otros órganos judiciales, es evidente que lo mejor sería una regulación más clara, que bien podría
basarse en hacer referencia, en lugar de a la autoridad judicial que dicta la
resolución, al tipo de resolución.
La indebida contraposición que se hace a lo largo de
la LEC entre el Letrado de la Administración de Justicia y el Tribunal, cuando
como ha quedado dicho, el primero junto con el juez forma parte del segundo, no
ayuda a aclarar la cuestión.
Tampoco el hecho de que el legislador en sucesivas
reformas no haya reformado esta cuestión nos aclara demasiado respecto a la
voluntad legisladora, pues son múltiples las reformas en distintas leyes que
olvidan reformar aspectos de lo más elementales, hoy día obsoletos y sobre los
que hay unanimidad en la doctrina.
También es cierto que, si lo que se pretendía con el depósito como se ha dicho, era disuadir de
los recursos infundados que pudieran alargar indebidamente el proceso, esto no
casaría bien con excluir del mismo las resoluciones del director del proceso,
que es precisamente quien dicta habitualmente la mayoría de las resoluciones.
Por tanto, podría concluirse que urge una modificación del precepto que acabe
definitivamente con las dudas que, tras la reforma del proceso del año 2009 genera
en la actualidad la regulación sobre el depósito para recurrir.
¡Nos leemos!
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